Un estudio publicado en el British Journal of Medical and Health Research proyecta la trayectoria de la resistencia a los antibióticos hasta 2060, estima cuándo los medicamentos de primera línea dejarán de funcionar y describe una posible vía metabólica de escape. Todo el modelo es abierto, determinista y reproducible.
Este artículo divulga un estudio científico. La vía metabólica que describe es una línea de investigación presentada como tal en el artículo original: no es un tratamiento disponible, no está aprobada para uso clínico y no constituye consejo médico. Ante cualquier decisión de salud, consulte a un profesional.
Es habitual pensar los problemas en línea recta. La resistencia a los antimicrobianos no se comporta así. El dato más inquietante no es cuánto crece, sino cómo: no aumenta a ritmo constante, aumenta la velocidad a la que aumenta.
Ese matiz lo cambia todo. Un fenómeno que solo es exponencial ya resulta preocupante. Uno en el que la propia tasa se acelera, lo que se denomina crecimiento super-exponencial, alcanza antes el punto en que los antibióticos de primera línea se vuelven ineficaces. Sobre esa observación se construyó el estudio El Ocaso de los Antibióticos.
Los números disponibles ya son severos, y probablemente conservadores:
Perder eficacia antibiótica no significa solo complicar el tratamiento de una neumonía o una infección urinaria. Significa poner en riesgo toda práctica médica que depende de controlar infecciones oportunistas.
La oncología y la transplantología trabajan con pacientes inmunosuprimidos, muchas veces por los propios fármacos mielotóxicos del tratamiento. La cirugía mayor, los cuidados intensivos y la odontología dependen igualmente de poder prevenir y tratar infecciones. Sin antibióticos que funcionen, buena parte de la medicina moderna retrocede. El estudio plantea el riesgo de una transición epidemiológica reversa: un regreso parcial a condiciones previas a la era antibiótica.
Buena parte de la amenaza se concentra en un grupo de patógenos especialmente hábiles para desarrollar resistencia, conocido por el acrónimo ESKAPEE: Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa, Enterobacter y Escherichia coli.
Varios de sus fenotipos resistentes ya son cotidianos en los hospitales: el SARM (S. aureus resistente a meticilina), el ERV (enterococo resistente a vancomicina), la K. pneumoniae extensamente resistente y la P. aeruginosa resistente a carbapenémicos. La resistencia a carbapenémicos y a cefalosporinas de tercera generación se documenta de forma generalizada desde 2020, y se acelera por la transferencia horizontal de genes a través de plásmidos (KPC, NDM, OXA-48), que traslada la resistencia de una bacteria a otra sin necesidad de que cada una la desarrolle por su cuenta.
El corazón del estudio es un modelo matemático de forma cerrada. En términos simples, es una curva logística generalizada a la que se agrega un término cuadrático en el exponente. Ese término es la manera más sencilla de expresar que la tasa de aumento no es fija, sino que crece de forma sostenida con el tiempo.
Vale la pena el contraste. La resistencia suele modelarse como un crecimiento geométrico discreto o como un exponencial continuo, ambos con una tasa constante. Este modelo parte de una premisa distinta: esa tasa está creciendo en sí misma. Cuando se le da más peso a esa aceleración, el plazo hasta la ineficacia crítica se acorta. Para permitir la comparación, la plataforma grafica también una curva logística de tasa constante como referencia.
Un pronóstico de esta magnitud solo sirve si se puede auditar. Por eso el modelo se construyó con tres decisiones deliberadas:
Ese compromiso con la verificación se extiende al software: es abierto, con licencia MIT y depositado en Zenodo con su propio identificador citable, siguiendo los principios FAIR para software de investigación y las pautas de citación de Force11.
El índice de presión de resistencia, una métrica compuesta de 0 a 100 que sintetiza distintas señales de resistencia en una sola trayectoria, sigue un recorrido claro: parte de alrededor de 70 en 2025, se acentúa hacia 90 en torno a 2040 y se aproxima a valores de 95 a 98 entre 2040 y 2047. Ese rango es el que el estudio interpreta como umbral de ineficacia crítica frente a infecciones nosocomiales por gramnegativos.
Dicho de otro modo, el modelo sitúa la llegada al punto crítico hacia 2040, es decir, unos catorce años, más o menos tres. Entre 2045 y 2060 la curva se aproxima lentamente a la ineficacia casi total de todas las clases. Y no es un pronóstico abstracto: en paralelo, la mortalidad por patógenos resistentes a carbapenémicos, agrupando Enterobacterales, A. baumannii y P. aeruginosa, escala de forma sostenida hasta 2035.
Frente a ese escenario, el estudio no se queda en el diagnóstico. Describe una posible vía metabólica de escape, la línea de investigación de Ernesto Prieto Gratacós.
La lógica es un cambio de terreno. En lugar de atacar el mismo blanco molecular que las bacterias aprenden a esquivar una y otra vez, la propuesta es interferir el metabolismo del que dependen para crecer. Muchos patógenos del grupo ESKAPE se comportan como anaerobios facultativos, con una marcada dependencia de vías glucolíticas (transportadores tipo GLUT, hexoquinasa-2, lactato deshidrogenasa A). Esa dependencia los vuelve vulnerables a la inhibición enzimática por análogos estructurales de la glucosa, un enfoque viable por la marcada asimetría funcional entre las células eucariotas normales y las bacterias, y que reutiliza inhibidores ya caracterizados en oncología.
Entre los candidatos que discute el artículo están la 2-desoxi-D-glucosa, un pseudoazúcar no degradable con efecto antiproliferativo, y el ascorbato de sodio, análogo de la glucosa en sus carbonilos, cuyo efecto antimicrobiano y antineoplásico por vía intravenosa está ampliamente reconocido. El efecto puede potenciarse con inhibidores de la autofagia como la hidroxicloroquina. El razonamiento de fondo es que estas intervenciones antimetabólicas han conservado su eficacia a lo largo de las décadas: al restringir el sustrato energético y biosintético, las bacterias de crecimiento rápido no toleran la inanición prolongada, a diferencia de la presión antibiótica, que selecciona resistencia.
Conviene subrayarlo una vez más: se trata de una dirección de investigación, presentada como tal en el artículo, no de un tratamiento disponible ni de un consejo médico.
Nada de esto pide un acto de fe. Todo el trabajo vive en una plataforma interactiva y abierta, resistome.imhoit.com, organizada en varias secciones que reflejan la estructura del artículo:
Cualquier persona puede mover los supuestos, exportar las figuras en calidad de publicación y auditar cada dato.
El estudio es explícito sobre sus límites. El índice de presión es un compuesto conceptual, no una magnitud medida única, de modo que no puede validarse contra un solo observable. La agregación global enmascara una gran heterogeneidad regional: un índice de 90 en un continente puede convivir con un 40 en otro. Y la vía metabólica, por prometedora que resulte su base bioquímica, es una línea que amerita ensayos controlados prospectivos que consoliden la evidencia.
El artículo fue publicado en el British Journal of Medical and Health Research (2026, volumen 13, número 8, páginas 43 a 56) y será presentado en el II Congreso Internacional de Medicina Biológica, Funcional y Regenerativa, y Odontología Biológica (BIOMINDS 2026), en Buenos Aires.
No escribimos esto para asustar, sino para poner una fecha sobre la mesa. Si el pronóstico es correcto, la ventana para cambiar de estrategia es más corta de lo que solemos suponer.
Ernesto Prieto Gratacós
Quisimos que nadie tuviera que creernos. El modelo es determinista y abierto: cualquiera puede correrlo y llegar exactamente al mismo resultado.
Julio Botto, IMHOIT
No. Es la tendencia que muestran los datos publicados, modelada de forma reproducible. Se publica precisamente para actuar a tiempo.
No. Es una línea de investigación descrita en el artículo, una dirección a explorar. No es un tratamiento disponible ni un consejo médico.
No. Los valores de mortalidad y vigilancia provienen de fuentes citadas, y el modelo es determinista: cada figura se reproduce desde el código abierto.
Porque no solo aumenta la resistencia, aumenta la velocidad a la que aumenta. Ese detalle adelanta el punto crítico.
El modelo asume una incertidumbre de más o menos tres años y se contrastó contra las observaciones de 2019 a 2025.
Cita sugerida, en formato Vancouver:
Prieto Gratacós E, Botto J. The Twilight of Antibiotics: a predictive mathematical model of declining antimicrobial effectiveness, and a possible metabolic escape route. Br J Med Health Res. 2026;13(8):43-56. doi:10.5281/zenodo.21898960
Idea y marco científico, médico y biológico del trabajo, incluida la vía metabólica de escape.
Matemáticas del modelo y desarrollo de la plataforma computacional que lo hace explorable y reproducible.
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